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Pedro Flores

Los molineros del Malecón

Los molineros del Malecón

Los limpiabotas en la Platería

Los limpiabotas en la Platería

Murales del Santuario de Ntra. Sra. de la Fuesanta

Murales del Santuario de Ntra. Sra. de la Fuesanta

Maja y torero

Maja y torero

La diligencia de Santa Catalina[Pedro Flores]
La diligencia de Santa Catalina

    La obra de Pedro Flores estaría entre la Generación del 27 y la Escuela de París. Durante los primeros años de aprendizaje Pedro Flores recibió una enseñanza anclada en el pasado. Medina, su maestro, realizaba una pintura decorativa excesivamente academicista.    

    Posteriormente y durante su estancia en París conoce un ambiente de vanguardia que incorporará en cierta medida a su obra. Del Cubismo toma la estructura compositiva. Además utiliza unos planos con fuertes contrastes de color e incluso geometriza todas las figuras. Y de los fauvistas y expresionistas decide incorporar el uso de unos contornos oscuros que producen un refuerzo visual en las siluetas y que caracteriza su obra.

    En su trazo reconocemos el carácter vital y apasionado del artista. Y en su temática predomina la añoranza que tenía a su tierra, Murcia.

    Pedro Flores fue artista polifacético que utilizó diferentes procesos de creación. En su dilatada y extensa obra encontramos óleos sobre lienzo o tabla, pintura mural, ilustraciones, cartones de tapicería, numerosas escenografías para teatro e incluso carteles anunciadores de las fiestas de Murcia.


Etapas

Etapa de juventud

    La década de los 20 es un período de gran actividad: Plaza Belluga (1920), Autorretrato con chaleco (1920), El cojico de Yeste (1922), Retrato de Teresa Cano Álvarez (1922), La espera (maternidad) (1925), Bodegón (1925,)  Matrona del Almudí (1926), Huerto (1926), Homenaje a Gaya (1926).

    A partir de 1928 su obra evoluciona adquiriendo aspectos relacionados con las nuevas tendencias vanguardistas como: la geometría de formas y planos, los gruesos trazos que delimitan la figura reforzando la composición e incluso el color que utiliza, mucho más intenso. Torero y maja (1929), Arlequín y Colombina (1929).

    Al principio de la década de los 30 introduce como parte de su composición las 'naturalezas muertas', destacando el cuadro Arlequín y su hijo (1930).

    En París realizó algunos paisajes o vistas de la ciudad como Notre Dame (1929), Rue Galande (1930), Le Marché Mouffetard (1930) o Rue Montebello (1930).

    Pertenecerían también a este periodo los retratos de niños: Retrato de Pedro (1935), Retrato de su hijo Antonio (1938) y Retrato de Antonio (1937). Y algunos autorretratos realizados a finales de la década de los 30.

Etapa de madurez

    Su actividad en el mundo de la cultura se intensifica: óleos, aguafuertes, ilustraciones y escenografías. Su obra vuelve a sus  raíces culturales con temas de la España castiza.

    En la década de los 40 se introduce en las 'naturalezas muertas' de una manera radicalmente distinta al dotar a los objetos inanimados de energía y vida propia.

    De esta época destacan cuadros como: Nita en el café (1941), Naturaleza muerta con silla (1942), Mesa con bodegón y tijeras (1942), Naturaleza muerta con frutero (1943), Bodegón con gallo (1943), Naturaleza muerta (1946), Desnudo (1945), Retrato de FENOSA (1946), Paisaje bretón (1947),  Maja y torero (1950).

    Por último destacar una de sus obras cumbre y que se relaciona con la pintura decorativa que se estaba realizando en Murcia desde el siglo anterior: la decoración mural del Santuario de Nuestra Sra. de la Fuensanta (1962), donde conjuga el expresionismo y el tradicionalismo, que evoca las costumbres murcianas de la época.

Algunas de las exposiciones más importantes fueron las celebradas en París en 1940, en Buenos Aires en 1949, en los Ángeles en 1955, en Madrid en 1956 y en Murcia en 1960.


Exposiciones

Exposiciones realizadas

En la Sala de Exposiciones temporales del Museo Ramón Gaya, en Murcia.

En el Palacio Almudí del Ayuntamiento de Murcia.

En la Sala de Exposiciones temporales del Museo de la Ciudad, en Murcia.

Exposiciones permanentes

Actualmente en el Museo de la Ciudad de Murcia están emplazados los bocetos, que realizó Pedro Flores, para decorar el coro y la bóveda del Santuario de la Fuensanta.

Forma parte de los fondos del Museo de Bellas Artes de Murcia  y del MURAM (Museo Regional de Arte Moderno), que se abrirá próximamente.

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