Los trabajos estarán totalmente acabados antes de que acabe el año.
Las pinturas rupestres de la cueva-sima de La Serreta, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, están siendo limpiadas, restauradas y consolidadas. Estas pinturas, de estilo esquemático y que datan del Neolítico (hace 6.000 años), representan una cacería de caballos por parte de un grupo de arqueros.
La restauradora Laura Ballester está rehabilitando las pinturas junto con un amplio equipo. La experta ha realizado una tesis doctoral sobre la materia, por la que ha obtenido sobresaliente cum laude. La tesis está dirigida por Carmen Pérez, profesora del departamento de conservación y restauración de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Politécnica de Valencia.
Las pinturas planteaban complejos problemas a los restauradores para conservarlas, sobre todo por el desconocimiento de los materiales con los que se realizaron. Se hace necesario, cada vez que se interviene, un estudio que analice la naturaleza de los materiales con los que se realizaron, las alteraciones que hayan podido sufrir y las causas o factores de degradación.
Los expertos usan para llevar a cabo las restauraciones los métodos científicos más actuales, como análisis químicos, físicos, petrográficos, registros fotográficos, aplicación de la colorimetría, estereofotografía, la fotogrametría y estudios cartográficos.