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Semana Santa de Jumilla

Procesión de las Palmas el Domingo de Ramos

Procesión de las Palmas el Domingo de Ramos

El Prendimiento de Miercoles Santo

El Prendimiento de Miercoles Santo

Paso de la Santísima Virgen de la Amargura

Paso de la Santísima Virgen de la Amargura

Procesión de el Viernes Santo

Procesión de el Viernes Santo

Caramelada de el Domingo de Resurrección

Caramelada de el Domingo de Resurrección

Vía Crucis de el Viernes de Dolores
Vía Crucis de el Viernes de Dolores

Viernes de Dolores

El Viernes de Dolores se celebra un espectacular e impresionante Vía Crucis, presidido por uno de los crucificados de Jumilla, que se suceden por turno: Cristo de las Cinco Llagas, Cristo de la Salud o Cristo de la Vida.

En las calles de Jumilla se organizan las estaciones montadas con el resto de las imágenes pasionales que se distribuyen por el casco urbano en piadosos altares: todo un patrimonio artístico montado de manera espectacular e independiente al de las procesiones.


Domingo de Ramos

El Domingo de Ramos Jesús y los apóstoles, representados por cofrades, entran en Jerusalén entre palmas y olivos, a lomos del pollino, declamando Jesús bajo los "arcos" (adornos populares colgados por las calles con ajuares domésticos) la profecía sobre la destrucción de Jerusalén.

Por la tarde, a hombros de los romeros, vuelve Jesús a entrar en Jumilla traído por los anderos que han ido a buscarlo al monasterio franciscano de Santa Ana del Monte.


Martes Santo

Martes Santo, en sobrio y austero cortejo, los penitentes (negras las túnicas ceñidas por cuerdas y con cruces, cirios y cadenas) celebran su procesión del Silencio. Vía Crucis penitencial en el que procesiona, acompañado por lento sonido de tambor y entre nubes de incienso, el Cristo de la Vida.

En la presidencia Nuestra Señora de la Esperanza, mecida por sus penitentes, contempla al hijo en la Cruz que le precede. El recorrido, es iluminado únicamente por chispeantes hogueras y tras cada estación rompe el silencio de la madrugada jumillana los motetes y misereres que imploran el perdón.


Miércoles Santo

Miércoles Santo, por la tarde el Prendimiento, y por la noche la procesión de Jesús Prendido (siglo XIX). Once hermandades desde la Samaritana a la de San Pedro que, por excepción tradicional, preside este cortejo.


Jueves Santo

El Jueves Santo otro contraste: por la tarde las hermandades, entre aromas de flores y con música visitan los Monumentos. Ellos con la túnica de la hermandad, ellas con la tradicional teja o mantilla españolas. Las bandas interpretan el obligado pasodoble "Tarde de Jueves Santo" del insigne maestro Julián Santos. Por la noche magnífico desfile de la Amargura (siglo XV).

La más antigua de nuestras procesiones se enriqueció y potenció en los siglos XVIII y XIX con la incorporación de la venerada imagen de Jesús Nazareno. Once hermandades y pasos que preside bajo rico palio bordado Nuestra Señora de la Amargura.


Viernes Santo

El más solemne e intenso día de la Semana Santa jumillana es -sin dudar- el Viernes Santo. Por la mañana la procesión general, la más larga y plena de la Semana, la procesión del Calvario, 21 hermandades y pasos, rigurosamente ordenados, desfilan en larga procesión que preside Nuestra Señora del Primer Dolor.

Entre todos los pasos participantes merece la pena destacar el Cristo de la Salud (s. XVIII) de escultor anónimo, que recoge el respeto y plegarias de todo el pueblo jumillano. Por la noche la procesión del Santo Entierro. Entre el silencio devoto y tras quince hermandades y pasos -generalmente a hombros- Nuestra Señora de la Soledad avanza sobrecogiendo al pueblo que le acompaña con cera encendida y pies descalzos. Sin duda el más solemne y serio de los desfiles jumillanos.

El más solemne e intenso día de la Semana Santa jumillana es -sin dudar- el Viernes Santo. Por la mañana la procesión general, la más larga y plena de la Semana, la procesión del Calvario, 21 hermandades y pasos, rigurosamente ordenados, desfilan en larga procesión que preside Nuestra Señora del Primer Dolor.

Entre todos los pasos participantes merece la pena destacar al del Cristo de la Salud (s. XVIII) de escultor anónimo, que recoge el respeto y plegarias de todo el pueblo jumillano. Por la noche la procesión del Santo Entierro (s. XVI). Entre el silencio devoto y tras quince hermandades y pasos -generalmente a hombros- Nuestra Señora de la Soledad avanza sobrecogiendo al pueblo que le acompaña con cera encendida y pies descalzos. Sin duda el más solemne y serio de los desfiles jumillanos.


Domingo de Resurrección

Tras la intensidad del dolor y penitencia el Domingo de Resurrección explota en alegría complementando magníficamente la Semana: Luz, colorido, alegría mediterránea inunda el ambiente. El Encuentro de Jesús Resucitado y su Madre Gloriosa (1.959) entre el sordo sonido de la traca, música, flores y caramelos.

Tras la procesión de Jesús Resucitado (once hermandades y pasos) estos dulces vuelan por el azul jumillano transmitiendo la sentida alegría de los nazarenos que los lanzan... ¡Y también transmiten toda su fuerza...!. Mientras, los "armaos" ejecutan "el caracol", primitivo movimiento de confusión tras la Resurrección de Jesús.

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