Se trata de un pez teleósteo de la familia de los Serránidos caracterizado por tener un cuerpo grande, robusto, pudiendo alcanzar 1,40 m de longitud y 50 kg de peso.

     Con una gran cabeza en la que la mandíbula inferior es algo, aunque poco, prominente, su abertura bucal es muy grande.

     La parte anterior de la aleta dorsal tiene once radios espinosos, mientras la parte posterior presenta entre trece y dieciséis radios blandos. Presenta aletas pelvianas en posición torácica y aleta caudal redondeada.

     Tiene un color pardo oscuro rojizo, con manchas irregulares y moteado más claro en el dorso. Los flancos y el vientre son amarillentos y con dos líneas oblicuas en el opérculo.

     El mero es uno de los animales denominados hermafrodita proterogínico, ya que puede nacer como hembra y, ante la muerte de un gran macho o la ausencia de ellos, transformar su sexo convirtiéndose en macho al llegar a la madurez sexual, aunque tan sólo hembras de gran tamaño siguen este proceso.

Hábitat y Distribución

     El hábitat del mero engloba numerosas localizaciones en los océanos Atlántico y Pacífico, así como en el Mar Mediterráneo, siempre en aguas cálidas costeras y litoral rocoso. Es un pez de distribución barométrica, conforme va creciendo en peso y edad su vida se desarrolla a mayor profundidad (en una línea que va desde los 20 a los 200 metros). Solitario y muy territorial, vive en cuevas y grutas de fondos rocosos que posean unas características determinadas:

  • Varias entradas sin visibilidad entre ellas para poder escapar si es atacado.

  • Un punto muerto en el interior, donde puede situarse sin ser visto.

  • Accesos adaptados a su volumen para que no pueda entrar una especie de tamaño superior al suyo.

     Como curiosidad añadir que dispone dentro de su pequeño radio de acción (500 m2) de residencias secundarias donde poder esconderse si se siente amenazado durante sus cacerías nocturnas.

     En el pasado fue muy abundante en el litoral murciano. En la actualidad su población ha disminuido hasta colocarla en una situación alarmante.

Alimentación

     La alimentación del mero está basada en cangrejos, sepias y otras especies de peces que aplasta gracias a la fuerza de sus mandíbulas. Debido a su tamaño necesita de abundantes presas para saciarse, convirtiéndose al crecer en un depredador insaciable.