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Visitando: Humedal de Ajauque y Rambla Salada

Sosa alacranera (Salicornia fruticosa)
Sosa alacranera (Salicornia fruticosa)
Murcia enclave ambiental
Las salinas y su funcionamiento

La ubicación de las salinas no responde al azar, coincide con la proximidad de una surgencia natural de aguas muy ricas en sales que, una vez represadas, eran conducidas a las instalaciones. La actividad salinera se inició al menos hace 150 años y se abandonó a principios de los años 40, pero la restauración de sus instalaciones en la actualidad nos permite visitarlas con fines educativos.

Los diferentes materiales empleados en su construcción demuestran que las salinas se fueron ampliando para aprovechar mejor este recurso. Unos antiguos hornos de yeso reflejan la existencia de estos materiales y su utilización en la construcción y reparación de las balsas.

El conjunto de balsas y charcas se reduce a dos tipos: las balsas almacenadoras y las charcas cristalizadoras. Las primeras están compuestas por una gran balsa original con capacidad de unos 2.200 m3, construida con relleno de piedra y argamasa con base de cal, y enlucido de cal hidráulica. Otras tres balsas alineadas de origen más reciente están construidas con sillares de arenisca de gran tamaño. La cabida de estas balsas es de 422 m3 cada una, volumen que, al estar compartimentado, aumentaba mejor la temperatura y grados de sal.

El otro tipo son las charcas cristalizadoras que estaban agrupadas en órdenes, que es la manera que tenían los obreros y maestros salineros de denominar a los conjuntos de charcas que se iban llenando de manera ordenada y escalonada en función de la disponibilidad de agua en las balsas.

El recinto salinero consta de un grupo de 18 órdenes que acogen 720 charcas de 12 m2 cada una y otro grupo de 7 órdenes que acogen 308 charcas de 16 m2. Los órdenes estaban separados por ¿sequeros¿ que consisten en un área empedrada que servía para depositar la sal que se extraía húmeda de las charcas.

Durante el verano, la sal cristalizada estaba preparada para ser recogida. Hasta 14 trabajadores iban amontonando la sal fuera de las balsas, donde permanecía unos 8 días secándose al sol. Con un carro tirado por bestias se recogía y trasladaba al almacén principal que actualmente es utilizado como centro de interpretación e información a los visitantes.

Un aspecto que llama la atención es la forma y disposición del almacén respecto al recinto salinero. Ello no es ninguna singularidad, es muy común en otras salinas que el almacén sea un edificio muy robusto y seguro para evitar robos. La rampa de acceso lateral a la parte superior y la ubicación de un volcadero en esta parte está justificado para evitar el acceso de los animales de tiro al interior y evitar que se mezclara la suciedad con la sal allí almacenada.

Si que es una singularidad de estas salinas el material empleado en su construcción, ya que se emplearon sillares y bloques de arenisca cortada y tallada a mano en canteras adyacentes a la finca.

Problemática ambiental

El principal problema de los humedales en las zonas áridas y semiáridas del Sureste ibérico es su escasa entidad, dada la pequeña extensión que en general ocupan. Este hecho hace que sean escasamente reconocidos y poco o nada valorados, tanto por la administración como por la población en general. En un entorno árido, los humedales aparecen como pequeñas manchas verdes cuyo principal uso es el de servir de pasto para el ganado.

La alta salinidad del agua que impide su aprovechamiento es otro factor en contra, ya que parece incrementar la idea de lugares poco aprovechables e insalubres, por lo que terminan siendo desecados y roturados. Así, son frecuentes las quemas de la vegetación para crear pasto nuevo y fresco y el vertido de basuras y escombros.

Sin embargo, el incremento de la agricultura, fundamentalmente la de regadío, es quizá el principal factor que influye tanto en el estado de conservación del humedal, por afectar a la calidad de sus aguas y a la estructura y composición de su vegetación, como por alterar el normal funcionamiento de los mismos. Este último aspecto repercute en la capacidad del humedal para la retención de nutrientes, a su vez incrementados por las prácticas agrícolas.

Paradójicamente, es en las zonas más áridas del Sureste ibérico donde el desarrollo agrícola experimenta un mayor crecimiento, a expensas de recursos hídricos externos (trasvases), y llevando consigo un abuso de fertilizantes y pesticidas cuya consecuencia es la eutrofización de embalses y cursos de agua, destruyendo la vida de los alrededores. 

Estrategias para soportar la sal

Los saladares son como pequeños desiertos para la mayor parte de las plantas. La sal tiene un efecto tóxico y dificulta la captación de agua por las raíces, lo que limita el desarrollo de la vegetación. Algunas plantas, a través de millones de años de evolución, han logrado conquistar estos ambientes perfeccionando distintas estrategias adaptativas. La suculencia consiste en acumular agua salada y el exceso de sal en algunos tallos que terminan muriendo para que otros puedan desarrollarse. El contenido en sal de la planta favorece el paso del agua a su interior por un proceso químico conocido como ósmosis. Lo utilizan las plantas salinas que viven en lugares húmedos.

Beneficios que aporta el humedal

¿          Colabora en la regulación de los recursos hídricos superficiales y subterráneos.

¿          Mantiene una lámina de agua superficial o subterránea el tiempo suficiente para que se desarrollen unas comunidades vegetales y animales peculiares. Este tipo de ambiente introduce fuertes y atractivos contrastes en el paisaje, contribuyendo a incrementar la diversidad ecológica del territorio.

¿          Actúa como corredor que comunica zonas naturales entre sí, evitando el aislamiento de comunidades animales y vegetales.

¿          Funciona como depuradora natural, limpiando el agua de sustancias contaminantes.

¿          Es refugio para una vegetación característica

¿          Contribuye a suavizar el clima local, creando microclimas menos extremos.

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