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Los Minerales

Halita

Cristales cúbicos de halita de la rambla de Librilla

Cristales cúbicos de halita de la rambla de Librilla
Antonio del Ramo

 
Silvina granular con inclusiones de hematites. (Colección del Dpto. de Geología de la Univ. de Murcia)

Silvina granular con inclusiones de hematites. (Colección del Dpto. de Geología de la Univ. de Murcia)
Francisco Guillén

 
Halita con inclusiones de hematites, que le dan el color rojizo, en yeso triásico del diapiro de la Rosa (Jumilla)

Halita con inclusiones de hematites, que le dan el color rojizo, en yeso triásico del diapiro de la Rosa (Jumilla)
Antonio del Ramo

 
Halita-Hábito 3

Halita-Hábito 3
Antonio del Ramo

 
Cristales cúbicos de halita. (Colección del Dpto. de Geología de la Univ. de Murcia) [Minerales]
Cristales cúbicos de halita. (Colección del Dpto. de Geología de la Univ. de Murcia)
Francisco Guillén

Fórmula química: NaCl.

Clase: Haluros.

Sistema cristalográfico: Cúbico.

Hábito: Cúbico, octaédrico, crecimientos en tolva, granular, masivo o costras.

Propiedades Físicas

Color: Incolora o blanca cuando carece de impurezas.
Color de la raya: Blanco.
Brillo: Vítreo.
Dureza: 2'5 (Blando, se raya con punzón de cobre).
Densidad: 2'1 g/cm3 (Ligero).
Otras: Sabor salado. Soluble en agua. Delicuescente. Exfoliación cúbica.

Cómo reconocerlo

     La halita puede presentar cualquier color en función de las impurezas que presente; roja o rosa por óxidos de hierro, amarilla por hidróxidos de hierro, gris o negra por materia orgánica u óxidos de manganeso, etc.

     Además de ser soluble en agua tiene la propiedad de atraer la humedad del aire y liquidarse lentamente (delicuescente).

     Por su aspecto sólo puede ser confundida con algunos ejemplares de fluorita, de la que se distingue fácilmente, entre otras muchas propiedades, por ser soluble en agua y por su sabor salado. Estas características la distinguen de cualquier otro mineral.

     Se puede confundir con otros haluros como la silvina o silvinita (KCl) y con la carnalita (KCl.MgCl2. 6H2O). Del primero se distingue por ser la silvina menos delicuescente y presentar un sabor salado y amargo. Al cristalizar en el sistema cúbico ambas pueden presentar el mismo hábito.

     De la carnalita se distingue por el sabor amargo y picante de ésta, por ser aun más delicuescente y por que cristaliza en el sistema rómbico y su hábito es siempre granular o más raramente pseudohexagonal tabular con bordes redondeados.

Ambiente de formación

     El principal ambiente de formación de la halita, y de las otras sales comentadas, es el sedimentario de tipo evaporítico. Éste se genera por la evaporación progresiva de aguas ricas en sulfatos y cloruros, que proceden principalmente de ambientes marinos con circulación de aguas restringidas y sometidos a un clima cálido y seco.

     También en aguas continentales sometidas a climas cálidos y secos, aunque en estos casos gran parte de las sales proceden de la disolución de sales contenidas en antiguos sedimentos marinos o medios continentales invadidos periódicamente por el mar.

     En ambos casos van asociadas a yeso y anhidrita, también en numerosas ocasiones a dolomita.

Localidades

     Mineral muy común en la región, que suele estar asociado a otras sales y sulfatos en sedimentos triásicos (facies Keuper), destacando el diapiro de la Rosa (Jumilla); o en los sedimentos messinienses (Mioceno superior) de Molina de Segura, Fortuna, Librilla, Lorca, etc., donde existen también cristales de halita pseudomorfizados en sílice o calcita y moldes en margas (Molina de Segura, Fortuna y Abanilla).

     En las zonas costeras se produce la cristalización natural de sal en las oquedades existentes en las rocas cercanas a la línea de la costa: Calblanque, Puerto de Mazarrón, Cabo Cope, etc.

Usos

     La halita es uno de los minerales más utilizados en la vida cotidiana, como condimento alimentario. Es un aditivo indispensable en: la industria alimentaria, como condimento y conservante; en la industria química en el procesado de la sosa, del bicarbonato sódico, del ácido clorhídrico, del sodio metálico, etc.; en tecnología por ser conductora de radiaciones infrarrojas; en otras industrias como la textil, maderera y curtido de piel; para eliminar el hielo y la nieve de las carreteras; etc.

     La cristalización halita por el hombre en Murcia se remonta al siglo XIII, aunque no se descarta que existieran explotaciones de época islámica. Existe diversas salinas interiores, algunas todavía activas y otras rehabilitadas para su uso educativo ( en Jumilla, Molina de Segura, Fortuna, Moratalla, Caravaca, Sangonera la Seca y Calasparra) y litorales (San Pedro del Pinatar, La Manga, Calblanque, etc.).

     Actualmente también se utilizan estos haluros para la fabricación de lámparas debido a su transparencia, colorido y poca dureza. Sin embargo, no es recomendable este uso porque la capacidad de licuarse de estos minerales pueden generar cortocircuitos.

¿Sabías qué?

     Halita procede de la palabra griega hals (sal) y lithos (piedra).

     Mucha de la sal que se utiliza se extrae de yacimientos que se generaron en las lagunas costeras que cubrían la región de Murcia hace unos 230 millones de años (en el Triásico) y cuando se desecó el Mediterráneo (hace 6 millones de años). En ocasiones, el agua primitiva ha quedado atrapada en este mineral y su estudio permite conocer su composición original, e incluso los microorganismos de la época.

     La Sal ha tenido una importancia histórica para el desarrollo de la humanidad desde tiempos primitivos. No se sabe si el uso de la sal fue primero para la salazón y conservación de los alimentos o para adicionarla a éstos a fin de mejorar su sabor.

     En todos los tiempos, la sal tuvo una crucial importancia económica. Hubo tratados en la Antigua Grecia que incluían intercambios de sal por esclavos. Raciones especiales de sal le fueron dados a los legionarios Romanos y fueron conocidas como salarium argentum de donde procede la palabra actual de "salario".

     Primero en Francia, 1200, y después en España e Italia, los reyes vieron en los impuestos de sal un medio para financiar las campañas militares y para cubrir otros gastos de la monarquía. Estos impuestos se conocieron como la gabela de la sal y cada persona tenía que comprar al año siete libras de sal de las salinas del gobierno a un precio diez veces mayor a su valor real. Permanecieron hasta el siglo XIX, momento en que la explotación y la venta de la sal fueron declaradas libres en toda Europa. Una de las primeras medidas tomadas por la Asamblea General durante la Revolución Francesa, fue precisamente la abolición de este impuesto. En España quedó liberalizada en el año 1869.

Antonio del Ramo
Francisco Guillén

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