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MUNICIPIOS

El Cantón

Historia y Patrimonio

El Cantón

Escudo de Abanilla    El Cantón se encuentra rodeado por la Sierra de Barinas, y es en ésta donde se encontraron restos prehistóricos, que nos refieren al pasado más remoto de aldeas como la que nos ocupa.

    El hallazgo de herramientas de silex, piedras pulimentadas y restos argáricos en el yacimiento del Moreterico, con restos cerámicos y de útiles de piedra como hachas, nos recuerdan que hace más de cuatro mil años las sociedades de cazadores y primeros agricultores se abrían paso en estas geografías. Tras ellas llegarían las primeras civilizaciones, encontrando en zonas del entorno del Cantón vestigios de la íbera y la romana.

    La Historia Medieval sería testigo de cómo las aldeas de Abanilla manufacturaban muchos de los productos artesanales que se vendían en la vecina Orihuela, a la que Abanilla estaría ligada hasta el siglo XIII de una manera administrativa. Todavía en esta aldea de El Cantón se confeccionan productos como los higos secos con almendra o las puntillas y encajes de bolillos que, antiguamente, constituían parte de las mercancías llevadas a Orihuela para su venta. Al contrario que en otras aldeas de Abanilla próximas a la provincia de Valencia, en ésta no se habla el valenciano ya que la población que fue agregándose, sobre todo a raíz de la reconquista y, principalmente, durante las posteriores repoblaciones de la Edad Moderna, provenía en su mayoría de Castilla.

Fuente en plaza de la iglesia    Los pequeños pueblos de Abanilla vivieron los episodios históricos que sometieron a la villa a continuos cambios en la administración tras la reconquista cristiana. Alfonso X cedería este territorio de señorío a Guillén de Rocafull en 1281 y, posteriormente, en 1434 los descendientes del mismo vendían la comarca abanillera a la Orden de Calatrava, que se encargaría de explotarla y administrarla hasta las desamortizaciones de 1885, siendo una de las comarcas murcianas que durante más años se gestionó por una orden militar.

    La explotación del mármol rojo de los montes que rodean la población, ya en pleno siglo XX, proporcionó a los vecinos una alternativa de desarrollo económico, a pesar de que las empresas explotadoras han sido casi siempre de la vecina Alicante. Durante muchos años fueron las canteras y, en menor medida, la agricultura las que permitieron a la aldea convertirse en un pueblo próspero de la frontera este de Abanilla. En los años 60" del XX se abrió la escuela unitaria, que hoy día permanece cerrada, lo que da una idea de la prosperidad y el crecimiento demográfico de la población en aquellas fechas.

Naturaleza

Sierra de El Cantón    Rodeada por sus cuatro costados de sierra, la pedanía abanillera de El Cantón ofrece al visitante un paisaje de gran belleza. Varios kilómetros antes de entrar en la población, ya se divisan las canteras de las que se extrae el mármol rojo, cantón o coralito, como también se le llama, y tan conocido fuera de estas tierras.

    En la sierra de El Cantón, de unos 910 metros de altitud, se encuentra un espécimen singular llamado Caralluma mumbyana o chumberillo de lobo. Es una especie vulnerable y en peligro de extinción, se trata del único cactus europeo y habita en un área geográfica muy reducida, limitada a las provincias de Alicante, Albacete y Murcia. Otra especie poco extendida que habita en esta sierra es el rabo de gato y destacable es, también, la presencia de brezos.

    Entre la fauna de estas tierras sobresalen las aves rapaces, como el águila perdicera y los azores, las perdices, y diversas especies de reptiles, desde la culebra bastarda hasta lagartos y lagartijas.

Fiestas

Ermita    El Cantón tiene una pequeña ermita dedicada al Corazón de Jesús, patrón del pueblo y a quien quedan dedicadas las fiestas patronales en junio. La actual ermita se construyó en 1940 para sustituir a la más antigua, ya desaparecida, que se encontraba en una de las lomas de la población, cercana al cementerio.

    Durante un fin de semana los vecinos disfrutan de algunos actos lúdicos que animan a la población. Por lo general estos actos se resumen en charamitas y algún concierto durante las noches de viernes o sábado.

    El día grande queda dedicado al patrón y los vecinos acuden a la ermita para celebrar una misa mayor en su honor, con ofrenda de flores y cantos tradicionales.

Gastronomía

Arroz y conejo     La pedanía de El Cantón disfruta de una gastronomía semejante al resto del municipio.

    Conserva los platos más representativos de esta cocina como son las conocidísimas gachasmigas o las tortilleras, los sabrosos arroces con conejo y caracoles o las carnes a la brasa. Siendo una zona tan cercana a la sierra las recetas de caza no son extrañas a esta gastronomía, las perdices estofadas o en escabeche, los guisos de carnes como la de conejo o liebre y los famosos gazpachos son algunos ejemplos.

    Legumbres y verduras tienen su espacio propio en las mesas de El Cantón aunque no sea tierra de huertas. Solas o combinadas con otros elementos, como los huevos, dan lugar a platos igualmente ricos como los potajes, el empedrado o las habas cocidas.

    En cambio, esta sí es una tierra de miel, pasas, higos y almendras. Con estos productos se obtienen exquisitos dulces, tales como las almojábanas, almendrados o pan de higos.

Economía

Cantera de Mármol    La pedanía de El Cantón está situada entre canteras. En esta zona, la economía se sustenta, principalmente, de la actividad extractiva. La industria de mármol en Abanilla comenzó allá por los años setenta del siglo XX cuando las empresas alicantinas del Valle del Vinalopó comenzaron a expandirse llegando a la Región de Murcia. Abanilla es el primer productor regional de áridos y rocas industriales, en el municipio hay unas 27 canteras en activo.

    En un segundo plano queda la agricultura. Los campos de estas tierras están dedicados al cultivo de la vid, uva de secano cuya producción es destinada a la elaboración de vinos. Los cultivos de Abanilla están, en su mayoría, protegidos bajo la denominación de origen Alicante.

    Estas plantaciones están obligadas a cumplir unos requisitos como la densidad máxima de plantación o un límite de producción que para las variedades tintas es de 7.500 Kg por hectárea y para las blancas de 9.000 Kg por hectárea.

    La actividad artesanal es mínima pero en esta pedanía conservan el tradicional encaje de bolillos, artesanía que la Asociación Abanillera de Bolillo no permite dejar en el olvido.