El Abrigo III fue descubierto en 1995 por un grupo de escolares locales y ha sido estudiado por J. Salmerón y J. Lomba. Este pequeño abrigo se encuentra situado en el entronque de una vaguada afluente del barranco de los Grajos y éste mismo, unos trescientos metros aguas arriba del Abrigo II.
La gran degradación que han sufrido las paredes de la cavidad, así como la existencia de concrecciones negruzcas sólo permite observar un total de cinco pequeñísimas figuras conservadas: un cérvido macho y cuatro figuras humanas femeninas con falda triangular, dos de ellas cogidas de la mano.
Dichas figuras humanas (poseen lo cabeza redondeada y el cuello alorgado) recuerdan mucho tipológicamente a las halladas en las cuevas de Peña Rubia (Cehegín).
Al realizarse los excavaciones de urgencia para la instalación del correspondiente enrejado se descubrió la existencia de un enterramiento colectivo (a menos siete individuos) del Eneolítico con un ajuar compuesto de diecisiete puntas de flecha de sílex, ocho collares con un total de 313 cuentas (de conchas marinas en su mayoría), siete varillas y un punzón de hueso.
Bajo estos niveles de enterramientos eneolíticos, apareció los restos de un nivel de ocupación del Neolítico compuesto de varios fragmentos de cerámica sin decorar e industria lítica. Este nivel de ocupación del Neolítico podría estar rejacionado con las pinturas rupestres que se encuentran en la cavidad.








