Al Andalus
Al Andalus

Durante los siglos XII y XIII, Murcia se convierte en una gran ciudad llegando a ser capital de todo el Oriente de la España musulmana. En consonancia con la importancia política del reino murciano, en esa época surgen sabios mursíes que tuvieron una gran influencia en todos los campos del saber. La mayor parte de ellos, no obstante, tuvieron que emigrar a Granada o al norte de África, tras la conquista cristiana del sureste peninsular.

En Tudmir nacieron brillantes personalidades como Ibn Sidah, el más reputado lexicógrafo en la historia de al-Andalus, o al-Qartayanni, gran poeta que se asentó en la corte de Túnez. Las ciencias también fueron cultivadas por sabios mursíes como al-Riquti (el de Ricote), que enseñaba diversas materias en varios idiomas y cuya presencia se disputaron monarcas cristianos y musulmanes.

La teología y el sufismo tuvieron en Ibn al-Arabi la figura más destacada, el cual sostuvo coloquios con el filosofo Averroes.

Muhammad ibh Ahmad al-Riquti

Fue una de las personalidades más sobresalientes del siglo XIII. A pesar de su prestigio, son pocos los datos conservados sobre su vida y no se conservan obras escritas. Natural de Ricote, era un hombre extremadamente estudioso y capaz que sobrepasaba al común de los intelectuales de su época. Polifacético, dedicaba sus esfuerzos a las ciencias naturales según la clasificación árabe de estas ciencias, que incluían un amplio abanico del saber.  La invitación en firme del rey Muhammad II de Granada para que se instalara en la capital nazarí, le decidió, poco después de 1272, a emprender el camino del exilio para seguir viviendo en tierras del Islam. Su llegada propició la creación de una escuela de médicos en 1273 en la corte nazarí.

Ibn al Raqqum al-Mursi al-Tunisi

Astrónomo y médico de origen murciano abandonó Murcia hacia 1266 y se dirigió a Ifriquiya, aparece afincado en la ciudad de Bujia (actual Argelia) en el año 1280. En Túnez, elaboró el Tratado de la ciencia de las sombras.. En su obra  desarrolló un método muy completo para la construcción y trazado de todo tipo de cuadrantes solares mediante analemas.  El prestigio alcanzado hizo que fuera llamado a la corte nazarí. Ejerció la enseñanza de las matemáticas, la medicina y los fundamentos del derecho. Entre sus alumnos se encontraba el propio sultán de Granada y Abu Zakariyya ibn Hudayl, profesor de medicina en la madrasa( escuela coránica) de Granada.

Abu-l-Hasan-al-Qartayanni

Nació en Cartagena hacia 1211 en el seno de una familia de noble linaje; su padre fue juez y literato y desempeñó importantes cargos jurídicos en las ciudades de Cartagena y Murcia. Tuvo que emigrar al norte de Africa, vivió en Marrakech algún tiempo y finalmente fue acogido por el monarca Mustansir en Túnez, donde destacó como poeta. En la Qasida Maqsura, su obra más conocida, plasmó los más bellos versos escritos sobre su tierra natal. En un largo pasaje de 320 versos evoca una vida placentera en las comarcas de Murcia y Cartagena.

"El tiempo se repartía según las estaciones, trasladándose de un lugar a otro, como las estrellas errantes del cielo".

"El invierno se pasaba en Cartagena, resguardada de los vientos por los altos montes, junto al mar".

"El verano en la fértil vega de Murcia, a la sombra de los árboles cuajados de frutos, entre alcázares y puentes".

"La primavera en los campos, prados y colinas regados por las primeras lluvias".

"El otoño de los baños termales, de los que tanto goza el Levante español".

"Es un paraíso donde corren ríos de agua, vino, leche y miel; donde todos los placeres se dan cita: el ver y oír cosas agradables, las comidas, bebidas y perfumes, las veladas de placer, el departir en las madrazas y en las tertulias literarias, el amor...".

"El tiempo es como una fiesta continua, las noches, como noches de bodas; la vida, un ensueño permanente".

Ibn Sidah al-Mursi

Ibn Sidah fue el filólogo más relevante del siglo XI y el mejor lexicógrafo en toda la historia de Al-Andalus. Nació ciego en la comarca de Denia y en el seno de una familia instruida, aprendió el tradicional método de la transmisión oral, dada su condición de invidente. Recibió sus primeras enseñanzas de su padre, llegando a desarrollar una memoria asombrosa que le ayuda a recopilar léxicos voluminosos.

La niñez y juventud de Ibn Sidah coincidirán con los años que van desde 1008 a 1031, período de tiempo en el que tuvo lugar el derrumbamiento del Califato Omeya de Córdoba, cuya consecuencia directa sería la disgregación de al-Andalus. En su formación estuvieron presentes las ciencias religiosas, el derecho islámico, la filosofía -con especial dedicación a la lógica- y las ciencias del lenguaje de las que cultivó sus tres principales ramas: literatura, gramática y lexicografía.