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Historia de la iluminación en Abanilla y Fortuna

Casco antiguo Lugar Alto

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Parroquia de la Purísima. Cedida por el ayuntamiento

Parroquia de la Purísima. Cedida por el ayuntamiento

Joaquín Payá
Joaquín Payá

Abanilla

En abril de 1866, Joaquín Payá Lajara, alcalde de la localidad, convocó subasta para proveer  de alumbrado público a este pueblo de 1.648 habitantes. El presupuesto, por petróleo, osciló entre las 750 de 1894 y las 1.000 pesetas anuales de 1903. Este año Miguel Riquelme Tristán dejó su cargo de sereno-farolero y fue sustituido por Antonio Lajara Navarro. Mientras tanto y, antes del cambio de siglo, concretamente en octubre de 1899 se iniciaron contactos con Juan Alsina Rosas, vecino de Madrid, para instalar el alumbrado particular por electricidad en un plazo de 12 meses.

El alumbrado eléctrico de las calles de Abanilla fue realidad de la mano de la compañía Molinos de Segura que montó un tendido desde Archena, cuando era su director Jerónimo Ruiz Hidalgo (ex-alcalde de Murcia),  con un presupuesto anual de 2.500 pesetas en 1909. Los pagos se hacían por trimestres vencidos y su cuantía fue subiendo hasta alcanzar las 2.740 pesetas en 1919. También se encargaron a esta empresa la decoración lumínica de las festividades por la Santísima Cruz de Mayo que realizó espectaculares "arcos voltáicos".

Pasados los años, las aguas del río Chícamo-rambla Abanilla fueron utilizadas para producir energía eléctrica. Solicitaron este uso Rogelio Manresa Illán en 1907 y Francisco Fernández Pérez que construyó, en 1920, una presa de 35 m de longitud, 80 cm de altura y un canal superior a 1.100 m. También Silvano Tortosa Pérez, vecino de Hondón de las Nieves, aprovechando un salto del río Chícamo, condujo en 1935, energía a Macisvenda, Cantón de Abanilla y Canalosa.

Fortuna

Concluyendo el mes de diciembre de 1855 y siendo alcalde Francisco Fernández se estimaba como primordial la instalación del alumbrado de reverbero por resultar de absoluta necesidad para facilitar el tránsito por las calles en las noches oscuras y lluviosas. Meses después tenía lugar la inauguración. Al terminar esta década de los años 50  (del siglo XIX)  la subasta para el alumbrado público de Fortuna se elevaba a 5.800 reales, siendo el subastero del momento Francisco Benavente Cascales.

Para 1869 era Salvador Palazón Gaspar quien suministraba el combustible para el  alumbrado por 25,4 escudos, en tanto que los serenos cobraban 47,5 escudos trimestrales. Para una población próxima a los 1.600 vecinos.

En 1890 la subasta para abastecer el alumbrado público se pagaba en pesetas y suponía 1.400 que se pagaban a Francisco Riquelme Riquelme quien prestaba este servicio al ayuntamiento al menos desde 1886. Por lo que respecta a la comisión municipal de alumbrado, estaba formada por Pedro López Arredondo, José Lozano García y Juan Bernal Soro. En 1894 el costo del aceite mineral para el alumbrado había bajado a 1.000 pesetas, precio en el que se mantuvo hasta 1899.

En 1907 Fortuna contaba con dos vigilantes nocturnos: Pedro Carrillo García y Antonio Valero Marco y, en esta misma fecha, se acuerda la ampliación del alumbrado, ya eléctrico, cuyo fluido suministraba Molinos del Segura por la cantidad de 618,75 pesetas trimestrales. Esta empresa dejó sin luz, por problemas que desconocemos, a éste y otros pueblos durante el   verano de 1922.

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