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La Fiesta de los toros en Jumilla

Cartel de toros en Jumilla

Cartel de toros en Jumilla

Corrida en la Plaza de Toros de Jumilla [plaza de toros de Jumilla]
Corrida en la Plaza de Toros de Jumilla
Plaza de Toros de Jumilla en 1939 [Plaza de Toros de Jumilla]
Plaza de Toros de Jumilla en 1939


   
Antonio Verdú ha constatado, en el libro de Propios del Ayuntamiento, referencias relativas a correr los toros durante las Fiestas de Santiago o en la festividad de La Asunción desde la Puerta de Santa María hasta la plaza de Abajo, donde se levantaba un tablado para ver la llegada de los toros.

     Ya en 1591 encontramos la siguiente referencia: música el día de Santiago y toros. En 1593 se le pagaron 50 reales a Diego Granero, vecino de Chinchilla, por los toros que se trajeron por la Fiesta de Santiago del año anterior. En 1594 se presupuestó otra partida económica destinada a los toros de cara a la Fiesta de Santiago. El acto tenía lugar en la antigua calle Corredera, actual Castelar.

     El Ayuntamiento pagó 200 reales al licenciado Nicolás de Arce, vecino de esta villa, en 1595 por traer a Alonso de Tienza, señor de Ontur y Albatana, por concierto que se hizo para las Fiestas de Santiago. En 1597 se trajeron toros para la Fiesta de San Juan, con motivo de la elección de los alcaldes de Jumilla en la iglesia de Santa María. También trajeron toros en el año 1599 para las festividades de Santiago y de la Virgen de Agosto.

     En 1600 se hizo un tablado para que el Concejo pudiera presenciar las corridas de toros. En 1608 se realizó un nuevo tablado para el Concejo en la plaza de Abajo para el festejo taurino de la Virgen de Agosto. En 1608 y 1609 se lidiaron 5 toros en esta fecha.

     En un acta del Concejo del 12 de septiembre de 1773, se dice que la ermita de Nuestra Señora de La Asunción se hallaba sin terminar por falta de caudales y fondos en su administración y que don Blas Ramírez Santa, presbítero, capellán administrador de dicha ermita, suplicó al Ayuntamiento que "a impulsos de la obligación que tiene constituida la villa en el feliz patronato de dicha Señora, se sirva proporcionar el medio más apto para conseguir aquél tan justo objeto; y enteradas sus mercedes de tales instancias, dijeron que el único que encuentran es establecer una fiestecita de vacas por dos días".

     Y el 8 de octubre de ese año apareció: "Que gozando esta villa del feliz Patronato de dicha santa imagen, ha procurado el Ayuntamiento y vecinos tributarle el culto pero la fiesta de vacas que se ha hecho estos días, en cuya función sólo ha resultado de ganancia la cantidad de setecientos reales de vellón, de los cuales queda por satisfacer la conducción de madera y jornales".

 En vista de tan pobre resultado se acuerda pedir al gobernador que se digne franquear su licencia y permiso "para traer nueve toros y correrlos en esta plaza", acordando que "se suspenda la conducción de la madera sin descompostura de la Plaza hasta tanto se consiga la referida licencia".

     Ya en el siglo XIX se adaptó la plaza de Abajo (plaza de la Constitución) para la celebración de corridas. Décadas después se construiría una Plaza de Toros estable en el Jardín del Caracol (plaza del Royo). El día 20 de enero de 1869 el alcalde, don Francisco Pérez de los Cobos, manifestó que "se dio cuenta de una solicitud presentada por don Juan Atienza Sigüenza, vecino de Hellín, pidiendo permiso para construir una Plaza de Toros artificial, en terreno del procomún contiguo al sitio denominado El Salitre".

      En fechas posteriores, ya construida la Plaza, apareció el acta del 3 de junio de 1872, en la que el alcalde, el barón del Solar de Espinosa, dio cuenta de que Antonio Biedma "solicita se le de una subvención para las corridas de toros que ha de haber esta Feria". El 3 de julio de 1876, siendo alcalde-presidente don Esteban Antolí Lozano, en acta del Ayuntamiento, se dice: "El señor presidente indicó la necesidad de que se tratara la cuestión de la Feria para darle más importancia y extensión, y entre los medios más indicados por la opinión pública de este vecindario es el de habilitar la Plaza de Toros, pues sin este aliciente no puede haber concurrencia de forasteros, ni los feriantes se prestan a venir, temiendo que haya poca animación". El día 13 de julio, el alcalde aprobó que se procediera a la compra, diciendo el alcalde que el costo de esta adquisición podría ser de unas 7.000 pesetas, o sea, menos de la mitad de su valor.

     Considerando el Ayuntamiento "que es de absoluta necesidad que se celebren dichas corridas para el fomento de la Feria y que sin ellas serían infructuosos para este año los fondos invertidos en la adquisición y reparación de la Plaza; acordó que se preparasen dichas corridas por cuenta del municipio, destinando al Hospital municipal el beneficio, si lo hubiere, y si faltase alguna cantidad, se pagara de gastos de Feria, lo cual no es introducir ninguna novedad, puesto que todos los años que se  han celebrado corridas ha subvencionado el municipio con una gruesa cantidad a la empresa. Acuerdan vayan en comisión a buscar y ajustar toros para las corridas y las cuadrillas que han de lidiarlos".

     Esta Plaza a la que aludimos, circular y de mampostería, constaba de dos pisos y una capacidad cercana a los 4000 espectadores. Tenía diversas dependencias, sala para toreros, pequeña enfermería, conserjería, dos corrales, ocho chiqueros y dos caballerizas. A comienzos del verano de 1924, decenas de vecinos del barrio de San Juan y calles limítrofes solicitaban al Ayuntamiento el derrumbe de la Plaza de Toros dado su estado ruinoso, de hecho llevaba ya varios años cerrada.

     Pero las necesidades y la afición forzaron la construcción de una segunda Plaza de Toros, de menor aforo, que se ubicaría en la salida de la población hacia Santa Ana, inaugurada el 16 de agosto de 1930. Fue Antonio García Martínez quien la montó, siendo mitad de obra y mitad de madera, frente donde hoy se encuentra la Enológica, en el paseo de San Agustín. Duró poco el nuevo coso, por lo que pasado el tiempo se construiría una nueva, de menor calidad y que abriría sus puertas en junio de 1952 con Miguel Ortas y 'El Jumillano'. La levantó también Antonio García, en el corral de su propiedad (en la carretera de Yecla). A ella trajo a Mariano Gallardo, quien toreó mano a mano con Basilio Boreal,  'El Jumillano' y Juan Mari Pérez Tabernero.

     En los años 1972 y 1973 se instaló una Plaza portátil en terrenos cercanos a la estación de ferrocarril. En ella actuaron conocidos matadores de toros, novilleros y hasta los célebres rejoneadores Peralta, 'Tino Rico' y Domingo García 'Currito', ambos de Jumilla. También actuó allí, en segundo plano, otro jumillano, J. Alvarado 'Alvaradito'.

Ricardo Montes

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