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Romería de Bolnuevo

Llegada de la Virgen a Bolnuevo

Llegada de la Virgen a Bolnuevo

Romeros aplaudiendo a su patrona

Romeros aplaudiendo a su patrona

Bajada de la Virgen

Bajada de la Virgen

Peñas festeras el día de la romería

Peñas festeras el día de la romería

Entrada de la Virgen en la Ermita de Bolnuevo

Entrada de la Virgen en la Ermita de Bolnuevo

Bajada de la Virgen [Mazarrón_Romería de Bolnuevo]
Bajada de la Virgen
 
Bajada en romería de la Virgen [Mazarrón_Romería de Bolnuevo]
Bajada en romería de la Virgen

Mazarrón y la Inmaculada Concepción

    La relación de la localidad con esta Virgen, que acabará convirtiéndose en su patrona, comienza a mediados del siglo XVI, cuando se instala en una capilla una imagen de la Purísima. La veneración hacia la Virgen de la Concepción comenzó a calar entre las gentes del pueblo de Mazarrón al atribuírsele varios sucesos calificados de milagrosos, que velarían por la protección del pueblo, la liberación de cautivos o para serenar el mar en momentos de tempestad.

    La intervención que se le otorgó a la Purísima en varios hechos decisivos de la vida de aquel lugar orientó el culto hacia esta virgen, quedando perpetrado tras el conocido como "Milagro de Bolnuevo".

El Milagro de Bolnuevo

    Los hechos se remontan a una época en la que la mirada al mar era continua, pues las costas eran atacadas por la piratería berberisca, que desembarcaba y saqueaba todo lo que se encontraba a su paso.

    Los habitantes de Mazarrón experimentaban lo que se ha denominado como una "vida de fronteras", con el miedo y la inseguridad como constantes en sus vidas. El entorno geográfico que les rodeaba, un espacio abierto próximo al norte de África y con ricos yacimientos minerales, favorecía el interés de los musulmanes por estas tierras.

    Cuenta la tradición, que al mando de una de las expediciones argelinas se encontraba Morato Arráez, quien había mostrado su interés por explorar las tierras mazarroneras. Junto a él se encontraba uno de los personajes que cobró protagonismo en esta leyenda, el moro Mamí, prisionero en esta zona años antes, había conseguido ganarse el aprecio de sus amos, siendo liberado en una operación de canje muy habitual en aquellos tiempos, por la que se intercambiaba un cautivo cristiano por otro musulmán. Recordando ese tiempo, Mamí intentó disuadir a la tripulación del ataque contra el litoral mazarronero, conocedor de la población y de las circunstancias de aquel lugar.

    A pesar de advertir de los peligros que el acecho suponía, Morato Arráez, cegado en su empeño, continuó con el ataque llegando hasta la Cruz de los Caminos. Pero la ofensiva se vio truncada al ocurrir una serie de casualidades que obligaron a los piratas argelinos a la retirada.

    En primer lugar, la campana que debía anunciar la salida del sol tocó por equivocación "a rebato" (sonido de las campanas que solía avisar de la llegada de piratas); por otro lado, algunos mazarroneros andaban jugando a las cartas cerca de aquel lugar, cuando al decir uno de ellos que tenía "catorce caballos", unos espías de los musulmanes que andaban por allí para inspeccionar el terreno, creyeron que se trataba de una caballería real que ya habían dispuesto los vecinos del lugar para hacer frente al ataque.

    La leyenda narra que ante esta situación, los argelinos se apresuraron para retroceder posiciones, momento en el que se les apareció en la playa una doncella cuyo resplandor los atemorizó de tal manera que escaparon llenos de pavor y arrojando sus armas al mar.

    Los vecinos de la villa se disponían a dar gracias por su suerte cuando escucharon las campanas de la Ermita de la Concepción tañendo solas. Al dirigirse a ésta, vieron cómo la lámpara que se encontraba junto a la imagen de la Virgen, y que había permanecido toda la mañana apagada por falta de aceite, se hallaba ahora no sólo encendida sino desbordando esa sustancia. Además la Inmaculada Concepción tenía el rostro inclinado hacia el sur, como mirando al mar, y se cuenta también que el manto que llevaba la imagen lo encontraron mojado de agua salada y lleno de arena.

    Se abriría un expediente sobre todos estos sucesos, siendo muchos los testigos que aseguraron haber visto aquello, y entendiendo la mayoría que aquella doncella que había hecho huir a los piratas moros era la Virgen. Años después, aparecieron en la playa unas flores blancas, señal del milagro obrado por la Virgen que desde entonces se alzaría como patrona de Mazarrón.

Recuperar un momento de la historia mazarronera

    Aunque la Romería de Bolnuevo esté centrada en la celebración del aniversario del milagro, esta fiesta está cargada de un significado aún mayor, al reflejar y recordar una capítulo de la historia de Mazarrón protagonizado por los continuos enfrentamientos con el pueblo musulmán, cuestión que podría extrapolarse a otras zonas del territorio regional y nacional.

    La actuación del moro Mamí resultó decisiva en el desencadenamiento de los hechos, al intentar persuadir al capitán árabe para que suspendiera la operación de ataque y, especialmente, por lo que su figura representa como ejemplo de la posible convivencia entre musulmanes y cristianos en una época en la que parecía difícil la conciliación entre ambas culturas.

    Hay quien no deja de ver en la conmemoración de este día algo más que la historia sobre el milagro de la Virgen, se trata también de recuperar un tiempo pasado, una época en la que los momentos de conflictos y tensiones por el miedo a la llegada de los berberiscos se alternaban con periodos de convivencia pacífica con estas gentes que venían del mar.

El origen de las celebraciones

    La historia de Morato Arráez y de los sucesos del 17 de Noviembre han sido trasmitidas de generación en generación. Incluso hoy día se pueden encontrar testimonios de gentes que han visto aquellas azucenas blancas que aún siguen floreciendo en la playa.

    El origen de las fiestas que conmemoran estos acontecimientos se remonta a la noche misma del milagro, el 17 de noviembre de 1585, ya que desde ese momento se hicieron homenajes de agradecimiento a la Virgen, aunque la romería que se viene celebrando año tras año tiene sus raíces en la época ilustrada.

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