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Concierto. La Mar de Músicas 2018: Totó la Momposina

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Día: 23 de julio de 2018
A las 23.00 horas
Entradas 20 euros, aunque presentando el abono del Auditorio Parque Torres presencialmente en las taquillas del Auditorio el Batel y el Nuevo Teatro Circo la entrada costará 10.

Lugar: El Batel

Población: Cartagena

Totó la Momposina (Colombia)

Por el río Magadalena no sólo corre el agua. Para los ribereños o riberanos, como se dice también en Colombia, el Magdalena lo es todo. “Río Padre” lo llamaba Gabriel García Márquez. Del Magdalena que viaja 1.500 kilómetros entre los Andes y el Caribe, viene el mito del pescador que se transformó en caimán para conocer los secretos de las mujeres que iban a lavar y se bañaban desnudas. A sus orillas, en el pueblo de la Talaigua, nació Sonia Bazanta, Totó que asegura muy seria que lo del hombre mitad animal es una historia real. Totó la Momposina, lo de Momposina le viene por ser de la isla fluvial de Mompox o Mompós, estudiosa de las tradiciones sobre el terreno, lleva consigo toda la cultura de la costa caribeña. Al folclor ella lo llama “música de la identidad”. Y se define como “cantadora”. Unas de las mujeres que cantan acompañadas de palmas y percusiones. 

Recorrió los pueblos de la región siempre atenta a aprender el arte de sus cantadoras y a empaparse de cumbias, bullerengues y mapalés. Recogiendo de la memoria de los mayores los viejos cantos y bailes. Como aquella Carmelina, a la que rindió homenaje en uno de sus discos, hacedora de alegrías, que día a día salía a pregonar y vender sus productos, contoneando sus caderas y ofreciéndolos de puerta en puerta. Más de medio siglo lleva trabajando esta mujer que cantó en las calles de París cuando estudiaba historia de la danza en la Sorbona y acompañó en diciembre de 1982 a García Márquez en la entrega del Premio Nobel. Rompieron el protocolo, fue la primera vez que hubo música en la solemne ceremonia sueca. Y con la voz de Totó sonaron los tambores (el llamador o tambor macho, el mayor o tambor hembra y el bombo o tambora) y las gaitas (flautas largas cuyas boquillas están hechas con el cañón de una pluma de ala de pato o pavo) de la cumbia. La cultura de un pueblo que está muy vivo. Jake Holmes filmó a Toto durante su concierto del 2005 en el Womad de Reading y la ha seguido por Cartagena, Mompós, Talaigua y Barranquilla para su documental “La cantadora”. 

Porros, cumbias, zambaplos, abozaos, merengues, afros y sextetos palenqueros constituyen los ritmos de sus discos. Tiene la teoría de que al esqueleto de sus canciones, con cantos, percusión y palmas, se le pueden poner trompetas, bombardinos, violonchelos, oboes y hasta una orquesta sinfónica al completo, y seguirá siendo la misma música. 

Recibe el premio de La Mar de Músicas Totó la Momposina por dedicar toda una vida a la difusión internacional de la música de la costa caribeña de Colombia, por ser una innovadora inquieta y por continuar incansablemente para promover la música de su tierra natal impulsada por la pasión y la alegría.  

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