TESTAMENTO DE DOÑA SARDINA 2012

SARDINEROS, SARDINERAS.

MURCIANOS, MURCIANAS.

AMIGOS, AQUÍ PRESENTES:

Aquí está Doña Sardina
casi oliendo a chamusquina
pa’ leer mi Testamento
antes que el fuego mañana
me haga sufrir un tormento.

Y quisiera presentarme:
yo soy Ruth, vuestra paisana,
la que un día ganó un concurso.
Y, por eso y ser murciana,
hoy les leo este discurso.

Soy murciana aquí nacida,
llevo a Murcia por bandera,
lo digo con regocijo,
aunque lleve tiempo fuera,
digo “acho” y digo “pijo”.

Me dicen: ¿De dónde eres tú?
¿Desde dónde vienes, Ruth?,
me preguntan los ingleses.
¿Pues de dónde voy a venir?
De Murcia, ¿no ves mis eses?

Aquí en Murcia, como en Londres,
hay teatros de gran nombre.
Que venga Dios y lo vea
si en Inglaterra las obras
duran más que en el Romea.

Que si en Murcia llueve mucho,
allí en Londres me preguntan.
Yo les dije la otra noche:
“En esta ciudad sólo llueve
pa’ ensuciar todos los coches”.

Un consejo muy humano
voy a dar a los murcianos:
De poco vale ser bella;
si quieres buscar la Fama,
hay que cruzar Vistabella.

Seguiré con mi soflama,
antes que encendáis las llamas,
pues llegando está mi ocaso
y a este año que ha pasado
quiero yo darle un repaso.

SARDINEROS, SARDINERAS.

MURCIANOS, MURCIANAS.

Con sabor del Mar Menor
Los Alcázares pusieron
muy gustosa la Sardina,
un chorrico de limón
y no queda ni la espina.

Una tarde alcazareña
hasta la Isla Perdiguera
nadando yo me acerqué;
que como ya no hay chiringuitos
nadie me quiere comer.

¡Oh, Murcia de las mil flores!
¡Oh, Murcia de mis amores!
De biodiversidad fina.
Única ciudad del mundo
donde el río tiene Sardinas.

Oh, Murcia de sensaciones,
Murcia de contradicciones,
no hay peligro que no afronte.
Única ciudad del mundo
donde el Valle está en el monte.

En Murcia las autovías
son de gran categoría,
una hay muy especial,
es la primera del mundo
que termina en un bancal.

¡Qué bonica, pijo, es Murcia!
¡Qué bonica es Murcia entera!
Pico-esquinas y brazales,
que en tus calles se arrejunten
tus zagalas y tus zagales.

No me canso de decirlo,
que Murcia es para vivirlo.
En Murcia no hay cosa fea,
salvo quizás una cosa…
la rotonda del IKEA.

Mariano Rajoy y Montorolo
están reformando todo,
yo diría a la pareja:
“Anda y veníos pa’ Murcia,
y reformad la Cárcel Vieja“.

Con el parque de la Paramount
Murcia y cine juntaremos,
cambiará todo rotundo
hasta a Alhama llamaremos
“Alhama y el vagabundo”.

Lo mejor de Murcia,
aseguran,es la parrillá de verduras,
pues lo digo yo sin pena,
lo que aquí sentó muy bien
fue el 2-1 al Cartagena.

Y es que Murcia tiene equipo
para estar ya en Primera.
¡Viva el rojo y viva el blanco!
Aunque digo yo una cosa:
¿falta gente o sobra campo?

Con el Messi y el Cristiano,
sus equipos desvarían,
muchos goles van sumando.
¿Cuántos goles llevarían
con el Ruso y con el Chando?

Y ese Iker de portero,
San Casillas ya le llaman,
eso sí son paradones;
si viviera aquí Casillas
nos dejaba sin balones.

Si viniera Iker Casillas,
aquí lo haría de maravilla,
aunque sé que se reiría
de las poquísimas paradas
que hace aquí nuestro tranvía.

Va a los centros comerciales
Llega ya a las facultades
Ya está en marcha aquí el tranvía
Sólo le falta una cosa
que llegue a las pedanías

SARDINEROS, SARDINERAS.

MURCIANOS, MURCIANAS.

Tras las bodas homosexuales,
somos pa’ los cardenales
los murcianos un demonio,
porque al boquerón y la anchoa
lo llamamos matrimonio.

Un terremoto asesino
sacudió al pueblo lorquino.
Os dejo en mi testamento
mil abrazos y mil besos,
y mi reconocimiento.

Pido a las autoridades
que dejen formalidades
y encuentren ya el modo
de que lleguen las ayudas
porque Lorca somos todos.

Sarkozy, con mucha maña,
arremete contra España.
Pues si veis a ese enanito
que os pide en el Entierro,
que no coja ni un pito.

Sardineras, sardineros:
Seguid así con esmero,
en esta Fiesta tan loca,
en la que cada mujer
toca un pito con la boca.

Es la fiesta de la ilusión.
Fiesta es de la confusión,
alegría y descoloque.
Sacad todos vuestros pitos
y que todos os los toquen.

Que el recorte de la crisis
no lo sufran nuestras Fiestas.
Seguiremos con Sardina
y cuando esto ya mejore
cambiaremos a lubina.

Aunque esté la cosa fea
cuidad el Entierro, no sea
que en ediciones futuras,
en vez de tirar juguetes
haya que tirar facturas.

Sardineras, sardineros:
Que penséis en esto quiero:
Una cosa yo no entiendo.
Si quemáis la Sardina,
¿por qué le llamáis Entierro?

Como este pregón se excede,
me despido ya de ustedes,
pidiéndoles un apaño
con la crisis ¡No me quemen!
¡Guárdenme para otro año!

Y acabando el testamento,
déjenme que me emocione,
porque Lorca es mi heredera,
te estaré siempre esperando
en tu calle Corredera.

Cuando me quemen mañana,
aunque sea muy cristiana,
yo no quiero ir al cielo.
Mis cenizas quiero en Lorca
esparcidas en su suelo.

Os dejo mi testamento,
que he leído en un momento.
Lo hice sin prisa, sin pausas,
pues veo a los sardineros
preparando ya las brasas.

Murcia entera está en la calle.
Ya comienza nuestra Fiesta.
Suenen pitos y tambores.
Estaré por Pérez Casas
o en la Plaza de las Flores.

Y desde este Consistorio
pongo fin al Testamento,
ya mi quema se avecina,
guardo siempre este momento.

Firmado: Doña Sardina.

SARDINEROS,
SARDINERAS:
¡¡¡¡VIVA EL ENTIERRO DE LA SARDINA!!!!
¡¡¡¡VIVA EL ENTIERRO DE LA SARDINA!!!!
¡¡¡¡VIVA MURCIA!!!!!